El resto de la velada transcurre con bastante tranquilidad. Dominic no se aparta de mi lado ni un solo paso, lo cual nos desconcierta no solo a mí, sino también a sus padres. Antes de que finalice la fiesta, Elena Graymont me pide que nos retiremos un momento para hablar a solas. Siento un leve nerviosismo; mientras su hijo mayor me aguarda cerca de la salida, la mujer se distancia unos metros y me dedica una sonrisa tensa:
—Veo que se ha vuelto especial para mi Nicky.
Le devuelvo la sonrisa, a