La Última Hora en la Torre de Control
Tiempo: Dos años y cuatro meses y quince días después de la rendición.
Lugar: Sala de Confinamiento, Prisión Federal de Seguridad Mínima.
Valeria se había despertado con un conocimiento frío: la rutina iba a romperse, la QHI había terminado de catalogarla, después de la visita de Thorne y la entrega del informe sobre las vulnerabilidades de Aquilea Zero, la "Sala de Control" (su celda de alta seguridad con equipo de análisis) sería desmantelada, sería transferida a la población general de la prisión, un acto que simbolizaba la pérdida final de su estatus funcional.
Era su última hora de verdadera soledad y su última oportunidad de diálogo consigo misma, sentada en el suelo frío, examinó los únicos objetos que conservaba de su vida anterior a la condena: un bolígrafo de titanio y, en la palma de su mano, el fragmento de mármol.
El mármol ya no era el ancla moral de su padre, se había convertido en una reliquia, un fósil de una vida que ya no existí