Capítulo 31 – Lejos para no romperse
Madison había desaparecido.
Al menos así se sentía para todos los que intentaban encontrarla. El teléfono ahora estaba apagado y los mensajes se acumulaban sin tener fin. Por otro lado las llamadas entraban una detrás de otra sin obtener respuesta alguna y mientras la ciudad despertaba lentamente, Madison ya estaba lejos de ahí.
Se encontraba en las afueras de la ciudad, ya que eso siempre le habían parecido un refugio perfecto para tener un día de silencio.