Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 5 – El Inicio del Juego
La fiesta de aniversario de la empresa Procter estaba siendo un éxito absoluto. El enorme salón brillaba bajo las luces de las lámparas de cristal, mientras la música elegante se mezclaba con las conversaciones de empresarios, socios y familias importantes de la ciudad. Las mujeres desfilaban con vestidos deslumbrantes y los hombres lucían trajes impecables que parecían hechos exclusivamente para aquella noche.
Madison observaba todo desde una discreta distancia, sintiéndose fuera de lugar incluso usando el vestido que Alina prácticamente la había obligado a comprar. A diferencia de las demás mujeres del lugar, ella no llevaba maquillaje en su rostro ni joyas extravagantes, además de una sencilla cadena que pertenecía a su madre. Su vestido era elegante, sí, pero sencillo sin destacadas para nada entre los demás. Ella no destacaba entre el brillo escandaloso que predominaba en el salón y aun así… por alguna razón desconocida, esa noche algo en ella parecía diferente.
— Madison ya cambia esa cara, te ves hermosa — dijo Alina una vez más, sonriendo mientras acomodaba suavemente un mechón de cabello detrás de la oreja de su amiga.
Madison negó con la cabeza de inmediato.
— No exageres, tú si te ves hermosa.
— No estoy exagerando —respondió Alina — El problema es que nunca te miras con ojos diferentes y solo te fijas en lo que los demás piensan de ti.
Madison bajó la mirada algo incómoda, debido a que ella ya estaba acostumbrada a ser invisible y, sinceramente, así era más fácil vivir. Sin embargo, desde que llegó a la fiesta, no se había separado de Alina ni un solo segundo, ya que permanecer junto a ella le daba cierta seguridad entre tantas personas importantes y miradas que juzgaban.
No obstante, al otro lado del salón, apartado de su familia después de todo lo ocurrido con su padre, Rowan se encontraba acompañado por Kevin, sosteniendo una copa de whisky entre los dedos mientras procesaba todavía las palabras que su amigo había dicho el día anterior en el centro comercial.
Kevin soltó una risa baja antes de inclinarse apenas hacia él, sabiendo exactamente que decir para impactar.
— Esa es — dijo con una sonrisa torcida — Ahí va la amiga de tu hermana y nuestra fortuna asegurada con cara de aburrimiento.
Rowan no respondió de inmediato. Sus ojos se dirigieron hacia Madison lentamente, recorriéndola con una calma calculada, como si intentara encontrar algo que justificara todo lo que Kevin le había dicho sobre ella, pero no encontró nada.
No vio belleza impactante como la que estaba acostumbrado a ver, no vio sensualidad deslumbrante y no vio una mujer capaz de volver loco a un hombre. Sin embargo, aun así… no apartó la mirada. A simple vista se veía que era alguien sin gracia, usando un vestido más grande que su cuerpo, el cual era ridículamente aburrido.
— No parece gran cosa, pero no sé si pueda hacer esto —añadió Rowan, encogiéndose de hombros mientras daba un trago más a su copa — Esa mujer es fea y ni todo el dinero del mundo compensará eso.
Kevin soltó un bufido lleno de frustración.
— ¿Estás hablando en serio? ¿No puedes ser amable con una mujer fea por unos meses solo por dinero? Vamos, Rowan, deja el drama. Esa mujer tiene más dinero que tú y toda tu familia junta.
Rowan permaneció en silencio luego de escuchar eso y Kevin aprovechó ese momento para seguir hablando de su plan maestro.
— Piénsalo bien amigo mío, que yo sepa no tienes muchas opciones que resuelvan tu problema. Mujeres como ella son las más fáciles del mundo y si un tipo como tú les presta atención, prácticamente creen que tocaron el cielo con las manos. Se enamoran rápido sin hacer pregunta, al punto de obedecer ciegamente y es ahí que harían cualquier cosa por mantener a un hombre así a su lado.
La mandíbula de Rowan se tensó ligeramente.
— Claro tú lo dices muy fácil porque no eres tú quien tiene que hacerlo — dijo Rowan y Kevin arqueó una ceja, sorprendido por el comentario.
— ¿Cómo puedes pensar eso de mí? ¿Quién dice que yo en tu lugar no lo haría? — pregunto Kevin dejando de lado su copa de whisky — Si a mí mis padres me hubiesen quitado mis lujos de golpe como el tuyo lo hizo contigo, créeme amigo mío que yo buscaría cualquier forma de mantener mi estilo de vida. Recuerda que siempre debemos mantener una imagen además de un estatus, ya que de otra forma las mujeres a las que estamos acostumbrados ni siquiera nos voltearían a ver. Así que si me lo preguntas, te diré que yo sí enamoraría a la fea con tal de obtener su dinero.
Rowan desvió la mirada hacia Madison nuevamente luego de escuchar la respuesta de su amigo y ella estaba riendo suavemente por algo que Alina acababa de decir. Algo que al parecer solamente ellas dos entendían.
— Solo digo que esto es una mala idea — murmuró Rowan y Kevin rodó los ojos — Si algo sale mal podríamos estar en muchos problemas.
— Lo único malo aquí es que quieras seguir sufriendo por culpa de tu padre cuando tienes la solución enfrente. Yo no te digo que pases toda la vida con ella y tengan hijos. Únicamente te digo que la seduzcas un poco, te cases con ella si es necesario solo por unos meses y después le saques lo que quieras hasta que tengas lo suficiente para dejarla. Es un ganar, ganar en todo momento, así que no lo pienses mucho.
Rowan apretó la copa entre sus dedos, pero la desesperación comenzaba a ser peor que su razón. No quería volver a sentirse humillado por su padre y no quería trabajar como cualquier persona normal. Tampoco quería perder el estilo de vida al que estaba acostumbrado y Madison Montenegro… era la salida más fácil a su problema, aunque una parte de él seguía preguntándose cómo demonios Alina podía ser amiga de alguien como ella.
No entendía qué veía su hermana en una mujer tan silenciosa, fea y apagada, pero el verdadero problema era otro. Rowan jamás prestaba suficiente atención a las personas que no consideraba importantes y yal vez Madison siempre había estado ahí, pero él simplemente nunca se molestó en verla.
Kevin notó el momento exacto en que la expresión de Rowan cambió ligeramente y sonrió con satisfacción al ver que su amigo ya estaba decidido a tomar ese camino.
— Eso pensé — dijo levantando su copa —. Bienvenido de nuevo a la buena vida, mi amigo. Brindemos por los buenos planes y los excelentes negocios.
Rowan soltó un suspiro pesado antes de beber el último trago de whisky y luego dejó la copa sobre la mesa. Su mirada volvió hacia Madison justo cuando ella parecía prepararse para marcharse junto a Alina de la fiesta, por lo que era hora de actuar de una buena vez.
— Está bien, lo haré, pero hay cosas a las que no estoy dispuesto a ceder. Algo que no haré será acostarme con esa cosa que ni mujer parece.
— Ya veremos qué hacer con esa parte campeón. Por el momento solo ataca al objetivo y después veremos lo demás.
Rowan ignoró el comentario y comenzó a acercarse lentamente a las dos mujeres. Sus pasos eran seguros y elegantes, como si toda la confianza del mundo siguiera intacta dentro de él aunque por dentro estuviera improvisando.
— Alina... — dijo — Buenas noches.
Alina fue la primera en notarlo luego de que él dijera su nombre y casi se atragantó con su propia saliva debido a que Rowan jamás se acercaba a ella o al menos no mientras estaba acompañada. Madison también se sorprendió al verlo acercarse y el corazón le dio un vuelco tan fuerte que por un instante creyó que iba a dejar de respirar.
Rowan se detuvo frente a ambas con su perfume caro y su presencia imponente, tratando de consumir el espacio alrededor de ellas. La voz grave de Rowan hizo que Madison sintiera un escalofrío recorrerle la espalda y se quedó completamente congelada. Mientras tanto, Alina alternó la mirada entre su hermano y su mejor amiga con evidente desconcierto.
— ¿Rowan? — preguntó Alina lentamente — ¿Todo está bien? ¿Qué haces seca de nosotras?
Él mantuvo la vista fija en Madison de manera discreta por unos segundos, antes de responderle su hermana y no ser evidente.
— Sí, todo está perfectamente bien ¿Acaso no puedo acercarme a saludar a mi hermana y a su amiga?
— ¿Estás hablando en serio? ¿Acaso te sientes mal? Que yo sepa tú jamás te has acercado a mí en una fiesta y mucho menos has saludado a Madison en todos los años que llevo de conocerla. Ni siquiera cuando esta va a la casa, así que dinos de una vez que quieres de nosotras.
— Lamento que pienses que me he acercado solo porque quiero algo, pero temo decirte que no es así. Solo quise saludar y lamento mucho si he sido un grosero todos estos años. Ahora sí me disculpan, espero que sigan pasando una buena noche.
Antes de marcharse Rowan hizo lo impenetrable, dejando un beso en la mejilla de su hermana y luego en el dorso de la mano de Madison. Esto hizo que el corazón de Madison casi explotara, mientras él se alejaba de ahí sin mirar atrás.







