Las mejillas de Gil estaban ruborizadas, pero no supo exactamente por qué, si se debia a la extrañeza que le había causado el besarse con una desconocida o si era porque todo el mundo lo había visto como se besaba con esa chica que supuestamente era su prometida.
Algunas personas se acercaron a ellos para felicitarlos por tan estupenda noticia, pero otras personas solo observaron el espectáculo con interés, entre ellos, Olivia Jones, una muy vieja... conocida.
Aquella mujer llevaba puesto un ve