Alessandra comió bajo la atenta y fría mirada de Dereck. Ninguno se volvió a dirigir nuevamente la palabra y siguieron como si nada. Los días fueron pasando y veía las interacciones entre Sasha y ella. Estaba dolido y cansado. Alessandra era toda una dama y jamás permitió que el mafioso le pusiera una mano encima.
Solo le dolía verla salir con él y disfrutar las citas.
Justo el día antes de que terminara el tiempo que le habían pautado a que ellos salieran, Dereck tuvo que salir del país por