—Es aquí —indicó Mónica.
El hombre estacionó el vehículo frente al edificio. Lo detalló a fondo, viendo que se trataba de un lugar bastante… Horrible. La pintura de las paredes casi se caía por completo, no era atractivo a simple vista.
—¿Vives aquí?
—Fue lo más económico que pude conseguir… y está lejos tanto de mi antiguo hogar, como de la empresa dónde trabaja David —resopló la mujer, bajándose—. Puedes dejarme aquí. Estaré bien al subir.
Rafael no estaba de acuerdo en que Mónica viviera