Ya en la mansión Rowling, Elsa y Camilo esperaban ansiosos por saber qué había pasado. Víctor y su hijo también los acompañaban, porque Mateo insistió en ir a reencontrarse con su amiguita.
—¡Son ellos! —exclamó Elsa, mirando por la ventana.
Vio el auto llegar al estacionamiento.
Abrió la puerta principal, y Mónica venía agarrada de manos con Victoria. El nudo en la garganta se presentó en la niñera, estaba agradecida con el cielo porque ambas estaban bien.
—Oh, Dios…
—¡Elsa! —chilló la ni