POV ANDREW
La habitación todavía olía a ella, pero el aire se había vuelto irrespirable. Karina estaba de pie frente a mí, terminando de abotonar su camisa de seda con una furia fría que hacía que sus manos temblaran levemente. La interrupción de Paola no solo había cortado el deseo; había enterrado el pequeño avance.
—Esto se acaba hoy, Andrew —sentenció, clavando sus ojos grises en los míos—. No voy a permitir que esa mujer esté en medio de todo como si fuera la dueña.nQuiero que le pongas