POV KARINA
La villa en la que nos instalamos estaba lejos de todo. El gran Andrew Thorne adoraba la soledad, y si no fuera porque debíamos aparentar un feliz matrimonio, estoy segura de que me hubiese dejado en el pueblo más cercano.
Pero poco me importaba; el odio era mutuo, yo tampoco lo soportaba. Esa actitud arrogante y la superioridad con la que cree que puede intimidarme me sacaban de quicio. Creo que me eligió porque me vio débil, pero yo le mostraré que no lo soy.
El lugar era hermoso: la arena blanca, el ruido de las olas, la brisa fresca y el olor a sal. Sin duda disfrutaría de este lugar si mi compañía no fuera el tirano de mi esposo.
—Tu habitación está a la izquierda. Quédate allí hasta que sea hora de cenar.
Ordenó como si yo tuviera nueve años y tuviera que obedecer sin rechistar.
—Soy una adulta, Andrew. No puedes pretender que me encierre en una habitación, y menos en este lugar.
—No te pregunté —Detuvo su silla y respondió en tono molesto.
Desde la conversaci