Lara observó para todas partes y no vio a nadie, era extraño que ese portarretrato tan pesado se hubiera caído por alguna ráfaga de viento. Se inclinó para recogerlo y observó el distinguido rostro de su suegra fallecida antes de devolverlo a la mesita. Volvió a mirar y no vio a nadie por lo que regresó hasta la habitación de Walter.
— Lara, escúchame con mucha atención — Él le dijo tomando sus manos — Debes hacer todo lo que te diga, ¿Vale?
— Claro, Walter, lo que tú digas.
— En ese cuadro de