Como era de esperarse Lara pasó la noche en la habitación matrimonial, estaba eufórica. No esperaba que pudiera reconciliarse con Waylon pero ahora la esperanza inundaba su pecho con una nueva luz, y confiaba en que en el futuro las cosas serían como antes.
Waylon acariciaba su cabello dorado mientras dormía casi sin creérselo. Sabía que tenía responsabilidad de sobra en su absurda separación, y que el dolor que Lara llevaba en su pecho por la pérdida del bebé era profunda, pero se proponía en