— Yo… necesito saber cómo puedo pagarte eso… — Señalando la mezcla de polvo y fragmentos rotos de lo que había sido durante cinco siglos una pieza invaluable de arte oriental.
Waylon dejó salir el aire.
— No puedes pagarlo, deja que yo me encargue, lo sustituiré con una copia y mi padre nunca lo sabrá — Tomándola de la mano y tirando de ella para llevarla hasta la terraza en la que Walter los esperaba a ambos.
La cabeza de Lara era un hervidero de confusión, por un lado, sus principios éticos y