—Hola, Susan, ¿Sabes en donde está mi esposa? — Waylon le preguntó a la mujer tan pronto entró a la cocina.
—Creo haberla visto afuera en el jardín, señor…
—Gracias.
Waylon salió hasta el jardín y la buscó con la mirada, al fin la vio a lo lejos, sentada en un banco y con una libreta en la mano. Caminó hacia ella con paso resuelto. La rubia estaba tan concentrada en su trabajo, que ni siquiera notó que alguien se acercaba a ella.
—¿Lara?
La chica se sobresaltó y se llevó la mano al pecho.
—Wayl