Waylon dejó el vaso sobre la superficie del bar y echó a andar hacia la puerta, pero Ashley fue más rápida y levantándose se le interpuso en el camino.
— ¡Espera…! No me dejes sola… no ahora, por favor… — Mirándolo de forma inesperada.
Ella parecía tan frágil… tan vulnerable…
Waylon parpadeó, el estúpido wiski le había nublado los sesos, ¿Ashley siendo vulnerable? Solo podía ser posible en un sueño, y tal vez ni siquiera en uno. Pero ahí estaba, rogando por su compañía de una forma en la que n