Cuando Lara abrió los ojos, ya el sol estaba entrando a raudales por la ventana. Se levantó pesadamente con la sensación de tener la cabeza abierta en dos, nunca había tenido que sufrir las consecuencias de la resaca porque no era de las que tomaban como camioneros, pero una ocasión como la de la noche anterior bien lo merecía, sobre todo porque estaba que reventaba con la presencia de Rowdy en la casa de su flamante suegro.
Se sentó en la esquina de la cama e inspiró hondo mientras alargaba la