Lucas
—¡Maldito seas!—
Le digo desesperado, por supuesto que ya tenía información de eso, pero que lo diga así tan directamente me golpeaba directamente en el corazón.
—¡Eres un monstruo, eres una desgracia y la vas a pagar!— le decía yo.
Ernest me veía como si nada, como si fuera un día más en su vida, en donde él comenta todas las atrocidades que ha hecho en su vida. No podía esperar a acabar a este hombre.
—Por supuesto que no hay pruebas Dantes… y si las buscas no las vas a encontrar y te