Como si no fuera suficiente que tengo que recabar información del atentado y también del pasado de Dalila, cuando estoy en la oficina recibo una llamada, solo por el tono de voz, ya sé que es alguien que me desagrada muchísimo.
—Lucas Dantes… qué bueno que pudiste atenderme. Te he llamado miles de veces desde hace días y...—
—Corta con la tontería Claudia, dime para qué me molestas— le digo fríamente. Escucho como ella resopla al otro lado de la línea.
—Pues ya te imaginarás que quiero ver