POV: Elías Anchorena
Ubicación: Mansión Anchorena, California
Las noches vuelven a ser largas.
Eso no me sorprende. Siempre lo fueron, desde que Bianca murió. Pero lo que me inquieta esta vez no es la ausencia… sino una presencia nueva.
Ella.
Mariana Toledo.
Desde que llegó a esta casa hace tres semanas, el silencio ha cambiado. Antes era limpio, seco, cerrado. Ahora está contaminado de cosas que no quiero sentir.
No lo niego. En ese corto tiempo, Mariana ha logrado que Matías sea un niño diferente al que entró en mi oficina cuando la entrevisté. Aún no habla pero lo veo sonreír más y entretenerse más. El mayor avance que cualquier profesional que he contratado ha logrado en tres años.
Pero… viene con un precio.
Y el precio es todo lo que conlleva tenerla en mi casa.
La escucho caminar en la madrugada. La escucho preparar el desayuno. La escucho reír con Clara, con esa risa imperfecta que parece no pedir permiso.
Y lo peor de todo… la sueño.
Anoche, la vi en mis sueños.
No como tutora