POV: Narradora Omnipresente
El eco del grito de Helena Lewinsky se fue apagando por el pasillo del quirófano, reemplazado por el rítmico y metálico sonido de la camilla que se alejaba. Richard, con los hombros hundidos bajo el peso de una vejez que parecía haberle caído encima en una sola noche, no volvió la vista atrás. Siguió a los enfermeros y al doctor Ramiro, dejando a los Anchorena solos en ese corredor de luces gélidas y paredes que parecían estrecharse.
Elías permaneció inmóvil, con la