Elías se tensó. Toda la situación era demasiado irregular, y las sospechas que venían acumulándose en su mente, lo aterrorizaban más.
—¿Hablaste con la chica? ¿Sigue teniendo el diario de Bianca?
—Hablé con ella menos de cinco minutos —respondió Marcus—. Pero señor… No confía en nadie. Cree que yo también trabajo para Valentina o que los Lewinsky me enviaron para silenciarla. Se niega a decirme en qué hostal está exactamente y aunque yo peine la zona, ya ella me conoce, huirá cuando me divise.