POV: Mariana
Yo me arrojé al suelo junto a ellos apenas un segundo después. No había palabras. No hacían falta. Rodeé la espalda de Elías con mis brazos y envolví a Matías por el otro lado, creando un escudo humano alrededor del pequeño.
Nos abrazamos los tres bajo la tormenta inclemente. Fue un abrazo apretado, caótico, empapado en lluvia y lágrimas. En ese estacionamiento oscuro, rodeados de asfalto roto y frío, se sentía como si fuéramos las únicas tres personas que quedaban vivas en el plan