POV: Mariana
Nos separamos un momento y luego de mirarnos en la penumbra del auto por unos segundos, compartiendo el dolor y el terror sin necesidad de cruzar palabras, mi mente hizo clic, pensando.
Como un relámpago iluminando un cielo nocturno en mi mente agotada, una memoria antigua me golpeó con la fuerza de una revelación divina.
La tableta.
Recordé una tarde específica, semanas atrás, en la sala de juegos de la mansión. Matías estaba teniendo un día difícil, aferrado a mi pierna, llorando