Victoria no había planeado decirlo o sí. Ella no disimula que quería fuera de sus vidas a Addison.
—Elizabeth —dijo Victoria, con esa voz directa que no construía rodeos porque no veía el punto—. Quédate.
Silencio.
Elizabeth la miró.
—Esta noche —continuó Victoria—. Quédate a cenar. Quédate a dormir si quieres. Hay lugar suficiente en la cama de mi hermano
Jonathan no dijo nada. Pero tampoco dijo que no. —se podría decir que hasta disfruto lo que dijo su hermana.
Addison sí se tensó. Elizabeth l