La casa estaba en silencio cuando Jonathan llegó. Había dejado a Addison en el cuarto de huéspedes del fondo, el más alejado de todo, con instrucciones claras del médico sobre los síntomas a vigilar y con una enfermera particular que había llamado desde el coche porque no había otra opción que funcionara y el no iba a caer en sus mentiras y engaños, no él no volvería a caer ante Addison.
La instaló. Habló con la enfermera. Cerró la puerta. Y se quedó en la sala con una copa que no había termina