Capítulo 48.- Malestares.
Afuera me encuentro a todos mis amigos quienes al darse cuenta corren y entre todos me envuelven en un abrazo de oso. No puedo retener más las ganas de llorar y lo hago, me desahogo por lo de mi padre y aprovecho el momento de llorar por lo que sucedió hoy con Mauricio.
Mis amigos solo se dedican a consolarme y brindarme su apoyo incondicional.
No sé cuánto tiempo ha pasado, pero nos separamos cuando escuchamos la voz del jefe.
—¿Sé puede saber a qué se debe la reunión? —espeta con molestia y l