Capítulo 33. Descubriendo un hombre diferente.
— Princesa, deberías ir cambiándote. Tenemos la sorpresa que te había dicho antes.
— Está bien, me iré a duchar ¿Quieres acompañarme?
Sabía que lo estaba provocando podía ver en sus ojos una llamita encenderse y hacerse cada vez más y más grande. Me deseaba de eso no había dudas, pero no se retractaba de sus palabras y eso me sorprendía de él, era un hombre de palabra.
— Eres maliciosa, una pícara.
— Es una propuesta indecente, nada más.
— Es una propuesta que cuando seamos esposos, no lo d