La felicidad tiene tus ojos
Sebastián
Todo pasa tan rápido. El dolor, las contracciones, sus gritos. Trato de mantenerme en control mientras La señora Dorothy se mueve rápido por la habitación preparando todo para un parto en casa, yo solo puedo quedarme inmóvil junto a mi esposa mientras me muestro seguro y fuerte para que ella se sienta segura y protegida. Sin embargo, por dentro estoy al borde de la desesperación, Edith entra con la doctora detrás de ella y los paramédicos de la ambulancia.