La calma le precede a la tormenta y agobia mis sentidos.
Amelia
Abro los ojos y los dejo fijos en el techo, el sol entra por la ventana y da contra mi piel, no lo siento cálido, sino incisivo. Escucho el agua de la ducha en el baño, Sebastián está dentro, giro la cabeza hacia la cuna de Cloe y sonrío. Me levanto y voy hacia ella, está dormida, tan pequeña y tan perfecta. Suspiro sintiéndome a Salvo, nada de lo que amenazó este momento existe ahora y eso me hace sentir aliviada. Segura.
Cuando m