Ella presiente lo que siento: nada que ella no me haga sentir.
Sebastián
A pesar de la insoportable cháchara que el padre de mi tan adorada prometida insiste en llamar “conversación agradable”, la irritación empieza a corroerme. Aunque debo admitir que pocas personas consiguen mantener mi atención e increíblemente el señor Van Der Beek resultó ser una de ellas. Pero la cruda verdad es que soy un hombre que valora, por encima de todo, el silencio y ahora mismo es lo único que necesito. ¡Que cie