Perdí el control, soy adicto de ti.
Sebastián
Me es difícil contenerme al tenerla así: expuesta y entregada. Necesitada de mí. Su sola imagen de diosa es suficiente para ponérmela dura. Su piel brilla bajo el terciopelo, no me equivoqué al decidir que ese color la haría ver mucho más sexy de lo que ya es. Muero por metérsela, pero tengo que resistir mi propio deseo y dedicarme a su placer, a que ella quede satisfecha antes de satisfacer a mis propios demonios.
—Sebastián, por favor —súplica con