¿Por qué tardaste en aparecer?
Sebastián
Creí que Amelia no sería capaz de someterse de ese modo, pero es claro que la he subestimado en muchos sentidos. Pensé que cubrirle los ojos y atarla de manos, sería un límite para ella, sin embargo, cada día que pasa me deja sin palabras. Y yo no me canso de experimentar con su cuerpo, de conseguir las mil maneras de satisfacerla, es tan fuerte y decidida.
—¿En qué piensas, cariño? —Me agrada que me llame así.
Sus hermosos ojos me observan llenos de bri