Quiero refugiarme debajo de tus sabanas y nunca salir.
Sebastián
El aire frío de Londres me golpea la cara. El silencio de la tarde contrasta con el torbellino de pensamientos en mi cabeza. De pie, inmóvil, frente a la ventana abierta de mi oficina, observo el cielo gris que ese extiende en el firmamento hasta perderse en el horizonte. Tomo una bocanada de aire, sintiendo como el nudo en la boca de mi estómago se hace más fuerte.
Miro la hora en mi reloj, ya casi es hora de que pase por ella pa