Al salir de la casa de sus padres, Matteo lleva a Aurora a su nueva casa.
— ¿Dónde estamos? — Pregunta, con la curiosidad reflejada en sus ojos.
— Nuestra casa aquí en Milán. — Dice, saliendo del coche y abriendo la puerta del pasajero.
Al extender la mano hacia su esposa, Matteo la mira fijamente a los ojos. La mirada penetrante hace que Aurora sienta una corriente eléctrica recorrer su cuerpo.
— ¿Aquí? ¿Entonces en Nueva York tendremos otra? — Tan pronto como toma la mano de él, sus labios se