Capítulo 46: Tío Antonio, irá.
Cassandra, con el corazón latiendo con fuerza, respiró hondo y dijo:
—Quiero pedir permiso para llevar a las gemelas a la salida semanal que siempre tienen.
Angelo frunció el ceño, viéndola como si fuera tonta.
—¿Te has vuelto loca? No permitiré que salgas con mis hijas.
Cassandra sintió que su cuerpo temblaba ante la presencia fría e imponente de ese CEO, pero la determinación brilló en sus hermosos ojos dorados.
—Ellas lo están necesitando, Angelo. Necesitan un respiro de esta tormen