Stacy llegó a la oficina de Gerard a primera hora. Vestida impecablemente, como siempre, con un vestido rojo. Cerró la puerta lentamente tras de sí.
Él la miró al oír el ruido.
—Tenemos que hablar de Daniella —dijo ella.
Él la miró fijamente un momento. Luego dejó el bolígrafo.
—¿Así que no puedes saludar?
—No hay tiempo para eso ahora. Ella sostuvo su mirada. —Me he dado cuenta de que hemos estado descuidando el caso de Daniella estos últimos días.
Frunció el ceño. Bajó la mirada lentamente mi