Después de que Demon vió la marca de mordida en mi espalda fuimos a la Biblioteca de la casa en búsqueda de respuestas.
—¿Cómo lo hacemos? —pregunté, sintiendo la urgencia apoderarse de mi voz mientras la puerta seguía sacudiéndose bajo la presión de James.
Demon se agachó y comenzó a pasar las páginas del libro, buscando alguna instrucción que pudiera ayudarnos. Mis ojos se fijaron en su rostro, en la forma en que la luz del candil iluminaba sus rasgos intensos, y sentí una oleada de gratitu