—¿Quería que desayunara o no? —preguntó Elliott a Nella antes de que ella pudiera siquiera llegar hasta donde él estaba.
Giró su silla de ruedas para quedar frente a Nella.
Nella se detuvo de golpe y pareció algo confundida por la pregunta.
—Claro que quiero que te lo comas, por eso lo preparé —respondió Nella con inocencia, sin comprender realmente lo que Elliott quería decir.
—¿Dónde se supone que iba a sentarme a comer eso? —preguntó él, clavando la mirada en los ojos de Nella.
Fue entonces