—¡Sin embargo, será intrigante! —Lisa ahora compartía el interés.
Dos pares de manos, una de tamaño adulto y otra pequeña, se extendieron hacia su vientre. Lily se sentó en silencio, dándose cuenta de que no podía simplemente alejarse de su alcance.
En ese momento, el teléfono de Lily sonó, brindándole la excusa perfecta para alejarse.
—Necesito tomar esto.
Lisa y Nick estaban decepcionados porque no podían sentir al bebé.
La persona a la que llamó no era otro que Alexander. Curioso p