—¡Cometiste un error! Olivia lo fulminó con la mirada y espetó.
—Está bien, está bien. Es mi culpa. ¿Puede perdonarme, alteza? Lily la consoló y la guio hasta una silla.
—¡Tú eres la realeza aquí! Olivia se levantó rápidamente y le ofreció su asiento a Lily. —No, no sólo tú. ¡El bebé en tu vientre es la verdadera realeza!
Aún desconcertada, Olivia empujó suavemente a Lily a sentarse en la silla, quien luego presionó su oreja contra el abdomen de Lily.
Lily se sentó rígidamente y preguntó