Después de apagar las luces, Edward y los demás abandonaron el área. La tranquilidad del jardín que rodeaba la nueva oficina de Lily fue restaurada. De repente, se vio otro coche estacionado en el patio trasero, oculto a la vista por un árbol.
Las dos damas en el coche tenían dos expresiones muy diferentes. Los ojos de Brittany estaban rojos y sus manos agarraban con fuerza el volante. Trató desesperadamente de contener sus emociones, pero su pecho agitado dejó en claro que estaba angustiada.