Una vez que Lily llegó al lugar acordado, descubrió que se trataba de un club relativamente exclusivo y de aspecto muy lujoso. En cuanto mencionó su nombre, alguien la condujo al piso de arriba.
Aunque no se trataba de una habitación privada, todo el segundo piso estaba vacío. El restaurante estaba rodeado de ventanas de cristales, lo que le daba un aspecto único y romántico. Había gente tocando el violín, y la melodiosa música llenaba sus oídos, haciéndola sentir muy relajada.
“¡Lilsy!”, gr