Ella no odiaba el jabón de Ribera sur, pero no le parecía algo bueno tratar los regalos de negocios como un obsequio personal.
“Parece que este regalo no es lo suficientemente valioso como para satisfacerte. No pasa nada. Tengo otros regalos”. La alcanzó en unos pocos pasos y se colocó frente a ella.
Lily no pudo hacer otra cosa además de mirarlo fijamente mientras le bloqueaba el camino. “¿Acaso es otro obsequio disfrazado de regalo de negocios?”.
Como era de esperar, los hombres de negocio