Sólo podía aventurarse a salir cuando su hermana necesitaba ayuda. En consecuencia, encontró cierto grado de satisfacción en la preocupación y el ajetreo de Heather. Pocas veces tenía momentos de ocio como éste y contemplar su futuro no había sido una prioridad. La incertidumbre de si tendría siquiera un futuro persistía en su mente.
El intercomunicador sonó y la voz de Chloe resonó:
—Sra. Riggs, el señor Russell está aquí para verla. Sin embargo, no tiene una cita programada. Él...
—Seño