Qué repugnante.
¿Cómo pudo ella enamorarse de una persona tan egoísta en ese entonces?
Saliendo del hospital, Luna acababa de subirse al taxi y se dirigía a la Villa Bahía Azul cuando su teléfono sonó incesantemente.
Había mensajes y llamadas, uno tras otro.
Luna bajó la cabeza y los revisó.
La mayoría de las llamadas y mensajes eran del departamento de diseño y también de la gente de su equipo.
Luna no necesitaba ver para saber que Joshua debió haber anunciado que Fiona la reemplazaría.