Matías estaba en una de esas semanas que no le gustaba, porque debía hacer rondas nocturnas, al menos tenía a su compañera y eso hacía que se pasaran mejor, pero no quitaba que odiara hacerlo.
—Yo creo que deberíamos parar en unas dos horas más y dormir por ahí… me duele la cabeza —le dice Dalton mientras juega con una botella vacía de agua.
—Sabes que no me gusta, nunca sabes cuando pueden pasar cosas y hay que estar preparados.
—Eres tan aburrido… mejor cuéntame de tu princesa, ¿no la viste m