Ella se pone de pie, con una mezcla de sorpresa, rabia y ganas de matar a quien se le cruce.
—Brandon… qué sorpresa —dice con los dientes apretados, aparentando una sonrisa—. ¿Qué haces aquí?
—Vine de visita por el fin de semana, quise pasar a verte… espero no te moleste.
—No, claro que no… —sin mirar a Matías, que sabe debe estar ardiendo en celos, se acerca a darle un abrazo, como si hubiesen sido los mejores amigos en la universidad.
Por supuesto, lo aprieta más de la cuenta, pero solo el ch