Es suave, sencillo, no busca nada más que reconfortarla y decirle que sí le importó, siempre y que ahora mucho más. Separa sus labios de ella y la vuelve a abrazar.
—No me hagas esto, Matías… me das esperanzas y los dos sabemos que no las tengo.
—No puedo evitarlo… me siento terrible, haciendo esto a la persona que más me importa hoy y no tener idea de lo que quiero contigo, es una tortura que no me deja dormir.
—Creo que no fue buena idea venir —lo separa de ella con suavidad y se limpia el