Charlize estaba enterrada en su escritorio, con el expediente del caso de Crissie Baxter. Lo suyo era más político, por algo se estaba especializando en derechos humanos, pero esto iba más allá de la curiosidad o del reto personal.
Era una chica de dieciocho años desaparecida. Sus padres estaban desesperados, las declaraciones eran crudas y ella había llorado de principio a fin. Se ponía en el lugar de ellos y por supuesto que el primer sospechoso era su novio.
Pero tras analizar el perfil de