Capítulo 23. Sospecha
Quince días más tarde, Valentina había dominado el uso de las muletas y se movilizaba muy bien por su cuenta, aunque era un poco cansado y el yeso le causaba comezón.
Estar con Bruno también se había hecho más sencillo, incluso, le gustaba pasar tiempo con él. Y aunque la atracción era obvia, aún no había sucedido nada entre ellos; él le estaba dando tiempo de recordar, como ella le había pedido.
Esa mañana, Valentina se despertó con una sensación de mareo y náuseas, parecía que iba a enferma